Titular pagina logotipo

¿Qué es la fibrilación auricular?


La fibrilación auricular (FA) es la arritmia cardíaca más frecuente en nuestro país y en el resto del mundo, que consiste en un trastorno del ritmo del corazón que provoca la pérdida de sincronía del latido normal.

Un corazón sano se encarga de impulsar, con la fuerza necesaria, la sangre y las sustancias que ésta transporta, principalmente oxígeno, a todas las células de nuestro organismo.
Para impulsar la sangre por todo el cuerpo, el corazón se relaja y se contrae de forma alternativa y sincronizada. Este movimiento de contracción y relajación se conoce también como sístole y diástole.


En condiciones normales, el corazón puede bombear toda la sangre que el cuerpo necesita sin esforzarse demasiado. Para ello juegan un papel importante las aurículas y los ventrículos, que dividen nuestro corazón en cuatro cavidades y cuya contracción y relajación facilita el llenado y vaciado de la sangre del corazón, respectivamente.



La contracción coordinada de las aurículas y ventrículos se produce de manera rítmica, regular y constante, lo que conocemos como ritmo sinusal o ritmo normal. Dicho ritmo se autorregula en función de las demandas externas, es decir aumenta cuando estamos practicando una actividad física y disminuye cuando estamos en reposo.
Para que esto se produzca nuestro corazón dispone de un marcapasos natural, o también llamado nodo sinusal, capaz de autoestimularse y producir la corriente eléctrica necesaria y al ritmo necesario, para excitar a las aurículas y que éstas se contraigan.

En la fibrilación auricular el impulso eléctrico del corazón no es regular. Las aurículas mandan señales eléctricas rápidas y desorganizadas originando contracciones muy rápidas e irregulares; esto es lo que llamamos fibrilación, en vez de contraerse parece que tiemblen.


En respuesta a esta situación, los ventrículos laten anormalmente, ofreciendo un pulso irregular y, por lo general, rápido. Como resultado, el corazón no puede bombear tanta sangre como el cuerpo necesita, la sangre se estanca en las aurículas porque no son vaciadas completamente dentro de los dos ventrículos. Esta sangre estancada en las aurículas deriva en la formación de coágulos sanguíneos, que pueden desprenderse en cualquier momento y viajar a través del torrente sanguíneo hasta el cerebro y provocar un ictus isquémico. De ahí proviene el riesgo trombótico asociado a la fibrilación auricular.

Subir

¿Cuáles son las causas de la fibrilación auricular?

La FA puede deberse a diferentes causas que dañan el corazón aunque puede ocurrir en corazones normales. Las causas más frecuentes son:

  • Hipertensión arterial
  • Enfermedad valvular (valvulopatías)
  • Insuficiencia cardiaca
  • Cardiopatía isquémica
  • Diabetes
  • Estrés emocional y físico
  • Consumo elevado de alcohol
  • Consumo de drogas (especialmente las estimulantes)

¿A quiénes afecta?

La FA puede afectar tanto a hombres como a mujeres y se vuelve más común con la edad. En España, alrededor de 800.000 personas están afectadas de esta arritmia, y la cifra aumenta año tras año, principalmente por el envejecimiento de la población. Esta incidencia se produce de igual manera en el resto de Europa y del mundo (en la actualidad cerca de 6 Millones de personas la sufren en Europa).

El riesgo de manifestar una fibrilación auricular en personas de más de 40 años es de un 20-25%, o dicho de otra manera, de 1 de cada 4 personas. Un riesgo que se multiplica al ir sumando años, en mayores de 65 años el riesgo es del 70%, 7 de cada 10 personas.

¿Cómo se trata la fibrilación auricular?

El tratamiento de la fibrilación auricular (FA) depende de la severidad y frecuencia de los síntomas y de la existencia de enfermedad cardíaca asociada.

Las opciones de tratamiento incluyen medicamentos, procedimientos médicos y cambios en el estilo de vida.
Su abordaje terapéutico estará dirigido a:

  • Controlar el ritmo cardíaco (permitiendo que las aurículas y ventrículos trabajen juntos de forma eficaz para bombear la sangre hacia el cuerpo).
  • Prevenir la formación de coágulos de sangre que puedan provocar un ictus.
  • Tratar toda posible causa que pueda precipitar o incremente el riesgo de FA (como, por ejemplo, la hipertensión arterial).

A continuación enumeramos los diferentes tipos de tratamiento asociados a la fibrilación auricular:


CARDIOVERSIÓN.

La cardioversión es un procedimiento mediante el cual se intenta revertir la arritmia de la FA a un ritmo norma.

  • Cardioversión eléctrica. Implica la restauración del ritmo cardíaco normal mediante la aplicación de una descarga eléctrica de corriente continua que se aplica mediante un dispositivo llamado desfibrilador. Es una técnica que suele utilizarse cuando la arritmia no consigue controlarse con medicamentos.
  • Cardioversión química/farmacológica. Se realiza con fármacos antiarrítmicos como la amiodarona, dronedarona, etc. La cardioversión farmacológica es más simple que la eléctrica, sobretodo porque no requiere anestesia, pero suele ser menos efectiva. Se plantea para los pacientes con FA de menos de 48 horas de evolución.

ANTIARRITMICOS.

Estos fármacos son útiles en el tratamiento de todas las formas y fases de la fibrilación auricular. En general, los antiarrítmicos tienen como efecto secundario una frecuencia cardíaca demasiado lenta, lo que denominamos bradicardia, por lo que la fatiga, el cansancio, el mareo o las pérdidas de conocimiento son los efectos secundarios más frecuentes. Existen dos tipos de antiarrítmicos en función de su objetivo terapéutico:

  • Los que intentan prevenir la aparición de la arritmia, y
  • Los que disminuyen la frecuencia cardíaca durante las crisis de arritmia.

ABLACIÓN.

Es una técnica que aísla (lesiona) los focos donde se genera la arritmia (venas pulmonares) creando una especie de barrera que impide que los estímulos anómalos generados puedan propagarse hacia las aurículas. Existen diferentes técnicas de ablación:

  • Ablación por radiofrecuencia. Se aplica calor (pequeñas descargas eléctricas) para aislar las venas pulmonares
  • Ablación por frío o crioablación. Se aplica frío para aislar las venas pulmonares (es una técnica más novedosa).

ANTIAGREGANTES PLAQUETARIOS.

Son fármacos que actúan sobre la capacidad de agregación de las plaquetas, impidiendo su función. Las plaquetas son un componente de la sangre que tiene la misión de prevenir las hemorragias mediante la formación de un trombo en cualquier zona de sangrado, interrumpiendo de ese modo la pérdida de sangre e iniciando las tareas de reparación. Es un mecanismo de defensa de nuestro cuerpo. Se indican para prevenir la formación de coágulos que podrían causar un ictus, aunque su uso en pacientes con FA mayores de 65 años sólo estaría justificado en aquellos que no presentan otros factores de riesgo cardiovascular o que muestran contraindicaciones para la anticoagulación.

Algunos ejemplos son: ácido acetilsalicílico, clopidogrel, etc.


ANTICOAGULANTES.

Son fármacos que permiten evitar la formación de coágulos en el interior de las aurículas que al desprenderse podrían causar un ictus, ocasionando graves consecuencias incluido la muerte. Retardan la coagulación de la sangre, es decir, no evitan que se forme el coágulo sino que lo retardan para que no se forme dentro de los vasos sanguíneos, haciendo más difícil que se produzca la trombosis o la embolia. En España cerca de 500.000 pacientes con fibrilación auricular reciben tratamiento con anticoagulantes.

Existen diferentes tipos de anticoagulantes (AC):

  • AC inyectables. Se administran por vía venosa o por vía subcutánea. Los más conocidos son las heparinas fragmentadas y las heparinas de bajo peso molecular.
  • AC orales. Comprimidos que se administran oralmente. De este tipo existen los más clásicos y conocidos como Antivitamina K, y los más novedosos o de última generación que son inhibidores directos de diferentes factores de la coagulación. Consulte el apartado Prevenir el ictus en la fibrilación auricular para obtener más información.
Subir